El Cadáver Jackson

Después de un tiempo de no publicar, retomamos los cuentos y publicamos el cuarto cuento de una serie de cuentos que estaremos entregando semanalmente. Los invitamos a dejar sus comentarios

El Cadáver Jackson

Por: Mateo Baumag

Desde niño quiso ser rudo. Un domingo su papá le compró la máscara de “La Peste” y desde entonces su vida tuvo rumbo, dirección, sentido. Él tendría que ser tan grande o más que su ídolo de niño.

En la escuela, durante el recreo, se aventaba desde “la tercera” (es decir el barandal de las escaleras junto a los baños) para caer sobre Rubén, el niño más gordito del salón y, ya en el suelo sobre él, esperar a que Sergio diera los tres golpes en el suelo para declararlo vencedor.

Nadie volaba mejor que él. Nadie se atrevía a retar a Martínez, el de sexto C, quien era mucho más alto y fornido que cualquier otro niño de primaria. Se sabía que había reprobado ya 1 año, y eso lo hacía aún más osado frente a los demás.
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La Dedicatoria

Publicamos el segundo cuento de una serie de cuentos que estaremos entregando semanalmente.

La Dedicatoria

Por: Mateo Baumag

“Las cosas devienen obsoletas justo cuando nos aferramos a ellas”

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Esa fue la dedicatoria de mi tesis. Me dieron Magna cum Laude y un gran abrazo por parte del rector de la universidad, el director de carrera y mi asesor de tesis.

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Tres hielos en el vaso de mi espíritu.

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Tiene calor la Luna

Por: Mateo Baumag

¡Mira m’ijo! – y señalaba, levantando la mano encorvada por los años y marchitada por el trabajo- atrás de ese cerro, está el corral de Don Aquiles. ¿Lo ves? ¿si? Fíjate bien que vas a hacer.
El niño estaba atento a las palabras de su padre. Se tapaba el sol con su mano izquierda y con la derecha jugaba nervioso con su camisa. El sombrerito de paja que le tapaba la cabeza estaba todo agujereado y roído. Él sabía que se lo habían comprado en una feria hace años, pero la verdad era que su madre lo había cambiado por una bolsita de frijoles. “¡El niño debe tener su sombrero! ¡Para que parezca hombre!” decía su papá, algo borracho y recargado en la puerta, viéndolo jugar en la tierra.

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A partir de esta semana estaremos publicando algunos cuentos originales que llevan un buen mensaje social, esperamos sus comentarios y ojalá les gusten.